El domingo 15 de marzo se clausura el certamen que este año ha seleccionado nueve producciones con subvenciones directas del Ayuntamiento de Madrid y/o han participado en el programa Residencias impulsado por la Academia de Cine y el consistorio. Además, numerosos trabajos con producción de empresas madrileñas y también rodadas en la capital han concurrido al festival malagueño.
El 29º Festival de Málaga, que se clausura el domingo 15 de marzo, proyecta un total de 263 títulos, procedentes de 71 países, entre todas sus secciones (largometrajes de ficción, documentales, cortometrajes, series de TV, etc.) y ha ofrecido gran variedad de contenidos y actividades paralelas. Entre ellas las del área de Industria MAFIZ que finaliza hoy y en la que el Ayuntamiento de Madrid, a través de Madrid Film Office, ha participado con un estand compartido con Film Madrid Region y el Clúster Audiovisual de Madrid para promocionar la ciudad como centro de producción audiovisual y destino de rodajes, poner en valor el cine madrileño y estimular la producción local y la coproducción con empresas madrileñas.
La Sección Oficial a concurso incluye 22 películas (12 españolas y 10 latinoamericanas). A ellas hay que sumar 21 películas (19 españolas y 2 latinas) en sección Oficial no competitiva, incluida la película de clausura. En la Sección Oficial a concurso se hallan cuatro proyectos con apoyo directo del consistorio, tres de ellos beneficiarios de las líneas de ayudas a la producción y a la promoción y distribución de largometrajes. Entre estas se encuentra Altas capacidades, de Víctor García León, una comedia social rodada en Madrid con producción también madrileña a través de Buena Pinta Media y Think Studio. La película narra las vicisitudes de Alicia y Gonzalo, una pareja de clase media que encuentra la oportunidad de matricular a su hijo Fer en un colegio laico de élite. Para los padres supone asomar la cabeza en la clase alta, nuevas amistades, mayores ingresos, ventajas incontables. Dicen hacerlo por su hijo pero las aspiraciones de la pareja se llevarán por delante lo que, hasta entonces, creían incuestionable. Se trata de una coproducción de España y Uruguay.
Entre las beneficiarias de subvenciones municipales se hallan también Pioneras. Solo querían jugar, de Marta Díaz de Lope Díaz, y Yo no moriré de amor de Marta Matute, título que ha pasado asimismo por el Programa Residencias de la Academia de Cine, impulsado por el Ayuntamiento de Madrid. Rodada en Madrid, Tenerife y Guadalajara, Pioneras. Solo quería jugar es una coproducción de España y Portugal que cuenta cómo en la España de principios de los años 70, con el franquismo aún firmemente arraigado en la sociedad, un grupo de chicas muy jóvenes decide jugar al fútbol en un país que no contempla su lugar en el deporte. En el camino encuentran a un aliado inesperado: un promotor deportivo tan audaz como visionario. Juntos, y contra todo pronóstico, desafiarán al sistema y pondrán la primera piedra de una lucha que cambiará para siempre la historia del fútbol femenino en España.
Por su parte, Yo no moriré de amor nos adentra en la vida de Claudia, de 18 años, que ve cómo su vida se interrumpe ante la enfermedad de su madre y le obliga a redefinir los roles en una familia que lleva tiempo desconectada. Entre el deber de cuidar y el deseo de vivir como cualquier chica de su edad, Claudia busca un modo de habitar esa nueva realidad, que transformará los vínculos entre toda la familia. La película tiene producción madrileña de Solita Films y cuenta con rodaje en Madrid.


Al igual que la película de Marta Matute, La buena hija, de Júlia de Paz, también en Sección Oficial, se ha horneado en el programa Residencias de la Academia de Cine. Con participación en la producción de la empresa madrileña Avalon, cuenta cómo tras la separación de sus padres Carmela y su madre se mudan a casa de la abuela. Mientras trata de adaptarse a su nueva situación, Carmela anhela pasar más tiempo en casa de su padre, un artista plástico a quién admira. La sombra de este llevará a las tres generaciones de mujeres de la familia a decidir el futuro que merecen.
En la Sección Oficial fuera de concurso, también han contado con apoyo a través de las líneas de ayuda del consistorio Cada día nace un listo, de Arantxa Echevarría, y los documentales Este cuerpo mío, de Carolina Yuste, Afioco Gnecco, y Ganas de vivir de Juan Manuel Montilla – El Langui, en la sección de Pases Especiales de Documentales.
Con producción madrileña de Atresmedia Cine, Lazona Producciones y Lazona films, Cada día nace un listo muestra la historia de Toni Lomas que, tras alcanzar la fama al participar en un exitoso talent show, ahora no tiene donde caerse muerto. Su situación cambia cuando Malena, un amor del pasado, le pone en contacto con Junior, el hijo de un rico empresario, para que robe un valioso cuadro de la casa familiar. Cada día nace un listo es una sátira ácida y mordaz de la condición humana y la sociedad de nuestros días. Este cuerpo mío, por su parte, es producción de la madrileña Potenza producciones y narra el viaje emocional y geográfico de Rafael y Carolina a los que une una profunda amistad. En el camino, acompañamos a Rafael en los primeros años de su transición de género, un proceso íntimo marcado por desafíos, descubrimientos y pequeñas conquistas que lo acercan a la paz que anhela. Una historia luminosa donde la amistad es refugio y lo personal se vuelve universal.
Con financiación de la madrileña Morena Films y rodada en parte en Madrid, en Ganas de vivir El Langui ofrece un retrato íntimo de la atleta paralímpica Desirée Vila, quien tras perder una pierna en plena adolescencia a causa de una negligencia médica supo transformar esa ruptura vital en un motor de superación. Lejos del victimismo, la película profundiza en su camino hacia la aceptación positiva de su destino, el perdón y la construcción de una nueva identidad.
Por último, hay que destacar dos títulos que han contado con apoyo del Ayuntamiento de Madrid a través del programa de Residencias de Academia de Cine, ambos en Sección Oficial fuera de concurso. Se trata de la película Día de caza, de Pedro Aguilera, y la esperada serie Millennial Mal, de Lorena Iglesias y Andrea Jaurrieta. Con producción madrileña de Gonita Filmacción, Día de caza cuenta la historia de Blanca, Rosa y Carmen, tres amigas de mediana edad que, tras mucho tiempo sin verse, se reencuentran junto a Diana, la sobrina joven y taciturna de Rosa, para ir a cazar conejos a un coto heredado por blanca. Entre risas y confidencias afloran los conflictos que atraviesan sus vidas: hijos, separaciones, infidelidades, alcohol y ambiciones profesionales. El calor sofocante y los recuerdos del pasado tensan el ambiente hasta enfrentar a las mujeres, evocando una tragedia ocurrida casi 60 años atrás en esa misma finca.


Millennial Mal, por su parte, se podrá ver en Filmin a partir del verano y tiene participación madrileña de Tornasol Media. La serie nos sumerge en la vida de Judith, una bibliotecaria en paro de 42 años que tiene que volver a la universidad para cobrar una beca que le conceden por un error burocrático. Con el fin de ocultar su edad, se somete a un cambio de imagen ideado por dos veinteañeras, lo que hará que acabe creyéndose su propio personaje.
A estos títulos con ayudas directas del Ayuntamiento de Madrid y/o participantes en el programa Residencias, se suman en el Festival de Málaga un amplio número de proyectos rodados en la ciudad o con participación de empresas madrileñas en su producción. Puedes consultar toda la programación del 29º Festival de Málaga en este enlace.
(Imagen de cabecera: Yo no moriré de amor)

