Daniel Calparsoro reflexiona sobre la violencia entre grupos ultras en su nueva producción. En la serie Salvador (Netflix), thriller dramático de ocho capítulos producido por Alea Media, Madrid no solo es escenario sino también protagonista de la búsqueda desesperada de un padre, Salvador (Luis Tosar), por encontrar respuestas a la muerte de su hija. Madrid Film Office y las áreas del Ayuntamiento de Madrid implicadas en los rodajes han ayudado a hacer posible la realización de esta compleja producción destinada a los amantes del género de acción. Nos reunimos con el director y con el jefe de localizaciones de Salvador, Valerio Marello.
Daniel Calparsoro (Combustión, Hasta el cielo, A ciegas, Cien años de perdón, Invasor…) es sinónimo de acción y secuencias espectaculares, rodadas en sus últimas creaciones en la capital. “Me encanta Madrid, soy un enamorado de la ciudad, y en Salvador creo que hay un retrato muy potente de ella. Como plató tiene casi todos los elementos y por eso vienen tantas producciones a filmar aquí, no solo españolas sino también internacionales”, comenta el realizador.
Los rodajes de Calparsoro desafían la cotidianidad de la gran urbe. Necesitan de tiempo y de una planificación detallada muy coordinada con Madrid Film Office y las diversas áreas del Ayuntamiento de Madrid como Movilidad o Policía municipal. Ya en el primer capítulo de Salvador hay peleas multitudinarias entre aficionados ultras, accidentes, persecuciones y seguimos a la ambulancia del protagonista atravesando la ciudad.
Con guion de Aitor Gabilondo (también creador), Joan Barbero y Anna Casado y dirección de fotografía de Tommie Ferreras y Josu Ubiria, Salvador narra la historia de un padre que descubre que su hija forma parte de un grupo neonazi, White Souls, que defiende postulados racistas y violentos. Salvador Aguirre, conductor de ambulancia, debe acercarse a la banda para intentar rescatar a su hija y comprender qué la ha llevado hasta allí.
Si en la película Todos los nombres de Dios, de 2023, Calparsoro cortaba la Gran Vía, el Paseo de la Castellana y calles centrales de la capital y en Mikaela (2025) recreaba un gran atasco en una autopista provocado por una tormenta de nieve, en Salvador filma los disturbios entre los hinchas radicales de dos clubs de fútbol en rodajes nocturnos y con cortes en la esquina del Paseo de la Castellana con la calle Concha Espina, en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu; y en Madrid Río y su puente Monumental de Arganzuela.





En la serie se retrata asimismo la plaza de Lavapiés, que también se cortó para la filmación de secuencias violentas; los barrios de Salamanca, donde se ubica el piso del vecino de Salvador; Palomeras, Tetuán, Usera y Prosperidad y tiene un gran protagonismo el hospital, representado con imágenes del exterior de La Paz. Su interior corresponde a las tripas del estadio Metropolitano, cuyo parking se emplea para el estacionamiento de las ambulancias y la entrada en Urgencias.

Cr. Jaime Olmedo/Netflix © 2024

Cr. Jaime Olmedo/Netflix © 2024

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Además, destacan otras localizaciones como el local de la calle de San Germán en Tetuán en el que se recrea el bar Pollo Frito, sede del grupo White Souls; el cementerio de la Almudena; el barrio de Canillejas, donde se halla la comisaría; el parque Enrique Tierno Galván; y el Palacio de la Trinidad. Este palacete situado en la calle de Francisco Silvela, a la altura de avenida de América, fue construido en 1928 por el arquitecto Luis Alemany Soler, quien dos décadas más tarde construiría el estadio Santiago Bernabéu. De estilo neorregionalista sevillano muy poco usual en Madrid, se convierte en Salvador en otra sede de los White Soul destinada a acoger a familias españolas sin hogar. Asimismo, en los alrededores de la ciudad de Madrid sobresalen lugares como los Desguaces la Torre en Torrejón de la Calzada o la carretera abandonada MP-203 en Mejorada del Campo.

Cr. Jaime Olmedo/Netflix © 2025

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“Todo el equipo de creadores de Salvador, con Aitor Gabilondo, hemos buscado que Madrid fuese un personaje más en la serie, que sucediera en barrios concretos de Madrid y en su centro, que se viera la Puerta de Alcalá pero también el barrio de Palomeras, o sea que los lugares no fueran neutros, y así son el 80% de los exteriores, desde los hospitales hasta algunas intervenciones de la ambulancia, esto coloca la serie en un lugar real, en un momento real, y creo que eso era fundamental para la narrativa”, comenta Calparsoro. “Hemos hecho un retrato visual de la ciudad muy rico, porque no está centrado solamente en una zona, y hay muchos planos generales aéreos, mucho rodaje con dron, creo que hemos conseguido mostrar varias caras de Madrid, desde barrios más humildes, como Palomeras, a Chamartín o Concha Espina”.

Cr. Jaime Olmedo/Netflix © 2025
Para el director los mayores desafíos del rodaje de Salvador, que se desarrolló durante dieciséis semanas en el invierno de 2025, han sido los enfrentamientos de los grupos ultras en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu y en el Puente Monumental de Arganzuela, donde rodaron también en el propio río. “La grabación en el río fue complicada porque en teoría no se puede filmar dentro de él por salubridad, pero finalmente los técnicos hicieron pruebas y nos permitieron rodar la secuencia. Sin la ayuda de SAMUR, del SUMA, del Ayuntamiento, de su área de Movilidad, de la Policía municipal y nacional y de Madrid Film Office hubiera sido imposible rodar la serie tal y como es porque hay poco de ayuda digital, casi todo tiene una base real”, explica.

Cr. Jaime Olmedo/Netflix © 2024

Valerio Marello (Sky Rojo, La casa de papel, Todos los nombres de Dios…) ha sido el responsable de coordinar al equipo de localizadores y proponer los espacios donde se ha rodado la serie. “El reto en este proyecto era poder hacer cosas espectaculares en localizaciones muy urbanas, y hacerlo afectando lo menos posible a los vecinos porque hay cortes, coches de escena, accidentes, sonidos, luces, gritos, humo… Además, había mucho rodaje nocturno y teníamos que seleccionar el momento del año con más horas de noche y colocar lo más ruidoso al inicio”, comenta. “Lo bueno de trabajar con Calparsoro es que le gusta mostrar las localizaciones, son rodajes difíciles pero merecen la pena porque con otros directores lo mismo haces un corte en una vía principal y luego realizan un plano muy cerrado pero a él le gusta mostrar, además hemos tenido la su erte de poder enseñar muchos lugares diferentes; cuando haces proyectos internacionales suelen querer siempre el Centro, y Salvador no es el caso, vemos muchos barrios diferentes”.
En cuanto a dificultades, Marello destaca que ha sido una producción ambiciosa, con un equipo de 150 personas más extras lo que conllevaba el alquiler de espacios auxiliares para maquillaje, cátering, reserva de aparcamiento para varios vehículos… Al carecer de platós, el bar Pollo Frito en la calle San Germán de Tetuán se utilizó como cover por si algún día llovía y había que cambiar el plan de rodaje. “Cada jornada teníamos como dos o tres sitios alquilados en las zonas cercanas, discotecas, locales… para poder soportar la logística de un proyecto; y una complicación añadida en este proyecto es que no contábamos con todos los guiones al inicio del rodaje, lo que condiciona la planificación, pero estoy muy contento con el resultado de la serie”.


Colaboración con Madrid Film Office y las demás áreas del Ayuntamiento de Madrid
Sobre la relación de la producción con la administración, Daniel Calparsoro opina que Madrid es una ciudad film friendly, y que ofrece facilidades para rodar. “Nosotros siempre en todas las producciones trabajamos mano a mano con el Ayuntamiento porque es la manera más directa de llegar a los lugares, también a los emblemáticos, pero tenemos que llevarlo todo muy preparado”, señala. “A mí me merece la pena porque luego luce muchísimo. Hay muchas películas o series para las que nos hemos ido fuera porque era más sencillo, pero al final perdían carácter, realismo, autenticidad. A mí me parecen fundamentales las facilidades y el apoyo de Madrid Film Office y de todo el Ayuntamiento”.
Por su parte el localizador Valerio Marello piensa que “en Madrid, si tú haces las cosas bien y vas con tiempo y de la mano de Madrid Film Office se puede rodar muy bien; la Oficina de Rodajes, el área de Parques del Ayuntamiento, todo el mundo intenta ayudar y así sale todo adelante”. Y agrega: “Es que España en general, en este momento, es top del rodaje probablemente mundial, con muchísimos rodajes, también de fuera”.


Madrid, una ciudad cinematográfica
Daniel Calparsoro está finalizando estos días el montaje de la película El potro de Vallecas, también filmada en la capital. “Madrid tiene zonas muy espectaculares: la Puerta de Alcalá, la plaza de Cibeles, Banco de España, la propia Gran Vía, es un tipo de urbe europea, con edificios vistosos, pero luego tiene esa parte de los Austrias para el cine de época, del siglo XVI, XVII, XVIII… y Lavapiés que es un barrio muy vivo…”, comenta Calparsoro. “Pero otros barrios recios como Vallecas o Villaverde fotografían también muy bien; y luego tienes los túneles de la M30, que poseen una fascinación increíble; además, Madrid fotografía muy distinto de día o de noche y eso da más opciones. Me encanta rodar en Madrid, es lo que más me gusta. He rodado en un montón de sitios y no me canso porque siempre veo o encuentro posibilidades muy potentes”, concluye.

