Intensidad emocional y un Madrid de contrastes en ‘Leones en invierno’

El 22 de octubre se estrena exclusivamente en cines el thriller Leones en invierno, dirigido por Albert Pintó. La película aprovecha la diversidad de atmósferas y espacios que ofrece la capital para enmarcar una historia de gran intensidad emocional que recorre lugares icónicos de la ciudad de Madrid, como la Plaza Mayor o Gran Vía, pero también espacios recónditos más allá de la almendra central. La producción ha contado desde sus inicios con el apoyo y asistencia de Madrid Film Office. Hablamos con su director y con el productor Álvaro Ariza.

“Madrid te ofrece millones de posibilidades”, señala el director Albert Pintó (La casa de papel, Berlín, Sky Rojo…) “Rodar en Madrid es un lujo, es una ciudad muy versátil”, comenta por su parte Álvaro Ariza, productor junto a María Luisa Gutiérrez de Leones en invierno, un thriller dramático situado en la capital en la época actual y en las décadas 80 y 90, los años más activos de los grupos ultras y hooligans.

Un policía infiltrado atropella a una joven y se fuga. El padre de la víctima, un antiguo ultrasur (Luis Zahera), comienza una investigación para hacer justicia a su manera, lo que le llevará a una trama de corrupción, poder y crimen organizado. Este es el nudo central de Leones en invierno, producido por Esto También Pasará y Bowfinger Int Pictures, en coproducción con Glow Animation, Leones en Invierno AIE y La Productora, y con un elenco constituido por Luis Zahera, Roberto Álamo, Inma Cuesta, Jordi Mollá, Luis Callejo y José Manuel Poga, entre otros. El guion es de Juma Fodde Roma (No dormirás, Lobo Feroz y Virus 32) y su distribución está a cargo de Sony Pictures Entertainment.

 “Madrid era un entorno perfecto para mostrar la urbe inmensa y opresiva que queríamos para los personajes”, señala Pintó. “Sobre todo quería un Madrid residual, lúgubre, un Madrid de underground, de barrios, de túneles, de escondites, donde los personajes se movieran de noche como cucarachas en zonas que no conocemos ni recorremos”.

Dos de las secuencias clave de la trama suceden, sin embargo, en sitios icónicos de Madrid como son la Plaza Mayor y la Gran Vía, “donde transitamos todos, donde transita el turismo”, continúa el director. “Allí sucedieron eventos que han creado la herida y el trauma de los personajes que se van a empezar a mover por zonas desconocidas y oscuras donde sucede el mal; porque el mal no ocurre a plena luz del día sino donde no lo puedes ver”. 

Esos lugares escondidos y sórdidos los han encontrado en calles y pasajes fuera de la almendra central de Madrid. En los bajos de la calle de Orense en el distrito de Tetuán, donde se ubica el garaje de los hooligans; en el bingo Las Vegas en la calle de los Hermanos García Noblejas en San Blas-Canillejas, donde se ambienta la discoteca de Sara (interpretada por la actriz María Romanillos); o en la carretera de Canillas, donde se halla la vivienda de la madre de Joaquín (el actor Luis Callejo) y la calle de Valdecaleras, ambas en el distrito de en Hortaleza. También en el singular túnel Fuencarral Las Tablas, de la calle Antonio de Cabezón, en Fuencarral-El Pardo, o en el descampado de la calle Islas Molucas en el mismo distrito. También en el restaurante chino Palacio Pequín en Plaza de Castilla o en la curiosa calle del Algabeño, en el distrito de Hortaleza, con sus casas de aire británico.

“El reto de la película era buscar espacios y ambientes que no se hubieran retratado de la ciudad para dar a Leones en invierno una connotación más novedosa; y esto es tan fácil de conseguir como alejándose del radio central y acercándose al extrarradio”, añade Pintó. “Madrid te ofrece millones de posibilidades, desde lo más céntrico y turístico hasta lo más roto, solo alejándote un poco; a la película le iban muy bien estos contrastes”.

Por su parte, el productor Álvaro Ariza destaca que la versatilidad y riqueza de localizaciones de la ciudad de Madrid otorgan la posibilidad de encontrar siempre lo que necesitas “algo que cuando estás localizando no es tan fácil”, apunta.  Para Ariza el mayor reto de Leones en invierno fue filmar en lugares tan significativos como Plaza Mayor. “Fue un rodaje complejo y el apoyo de Madrid Film Office fue imprescindible para conseguirlo y poder coordinarnos con vecinos, terrazas… Pero todo salió muy bien gracias a esa buena coordinación con los vecinos y por la asistencia de la Oficina que fue muy importante tanto en los previos como en el día de rodaje”.

Los numerosos planos aéreos de la ciudad, lugares céntricos como la calle de Mesonero Romanos, aledaña a la Gran Vía, o la Plaza de las Cortes; espacios de Getafe y la urbanización Las Encinas en Pozuelo de Alarcón, donde se halla la finca de El Yeti (interpretado por Jordi Mollá) completan las localizaciones de la película.  

Leones en invierno ha sido descrita como un viaje visceral y emocional que explora los límites de la lealtad y la redención en un mundo marcado por la violencia. Su director explica que es un retrato de hombres rotos marcados por el dolor y la pérdida, que buscan encontrar un propósito en un mundo que parece haberles dado la espalda. “A través de sus historias, quiero reflexionar sobre la naturaleza de la amistad, la influencia del paso en el presente y el impacto de la violencia en nuestras vidas», señala. “Quiero que el espectador sienta la tensión, el miedo y la esperanza que estos hombres experimentan a lo largo de su viaje”.

Leones en invierno se podrá ver en exclusiva en cines a partir del 22 de octubre.