‘La vida breve’: Madrid palaciego

La comedia La vida breve, uno de los últimos títulos originales de Movistar Plus+, en colaboración con Zeta Studios, se estrenó el pasado mes de febrero dejándonos unas bellas imágenes de nuestro Madrid de época más palaciego, gracias al acuerdo de la productora con joyas arquitectónicas de la ciudad de Madrid como los palacios de Fernán Núñez y Santoña, y el Palacio y Jardines Quinta del Duque del Arco, perteneciente a Patrimonio Nacional.

¿Qué puede aportar la ciudad de Madrid a una producción que recrea la vida palaciega del siglo XVIII? Los creadores de la serie La vida breve –Cristóbal Garrido y Adolfo Valor con la dirección de este último y de Diego Núñez- creen que mucho. “Quedan lugares sorprendentes; paseas por el barrio de Huertas y no te esperas que al cruzar un portal haya un palacio de esas características al lado hay un karaoke”. Hablan del Palacio de Santoña, una de las impresionantes localizaciones de la serie. “Madrid tiene algo muy interesante, además de accesible, que es el poder ir andando desde Gran Vía a un gran palacio que emula a Versalles, no te tienes que ir afuera o a otra comunidad autónoma, es cómodo y muy interesante”, subrayan.  

La vida breve es una comedia histórica que se adentra en el reinado más corto de España, el de Luis I. Con una estructura coherente -seis episodios para contar los seis meses de reinado- cuenta cómo en pleno siglo XVIII el príncipe adolescente experimenta grandes cambios: le casan con una prima desconocida y hereda el trono de España. Ninguno de estos acontecimientos es fácil con una esposa rebelde, un padre enajenado y una madrastra conspirando. Aunque sus problemas durarán poco. En los papeles protagonistas están los actores Javier Gutiérrez (Felipe V); Leonor Watling (Isabel de Farnesio); Carlos Scholz (Luis I); y Alicia Armenteros (Luisa de Orleans).

Uno de los aspectos más sobresalientes de la producción es el empeño de dotarla de los medios necesarios para crear un producto ambicioso y cuidado tanto en su arte (a cargo de Jorge Soto) y vestuario, diseñado por Helena Sanchís con la colaboración especial de Ana Locking, como en sus localizaciones. Los palacios de Santoña y de Fernán Núñez en el centro de Madrid han abierto sus puertas al rodaje de esta serie. Patrimonio Nacional hizo lo mismo con los Jardines Quinta del Duque del Arco en El Pardo; con el Palacio Real y Jardines de Aranjuez; el Palacio Real y Jardines de la Granja de San Ildefonso en Segovia, así como con la Cartuja de Talamanca del Jarama y la Finca La Granjilla, en El Escorial. El Museo del Prado ha sido también escenario de La vida breve, en su capítulo final. Gracias a la colaboración de estas joyas arquitectónicas, los actores, en algunas secuencias, han podido encarnar a esas figuras históricas en el esplendor del mismo lugar donde vivieron, lo que ha aportado autenticidad a la producción.

“Los reyes eméritos de la serie se van al Palacio de Aranjuez, el auténtico lugar donde vivieron, donde escuchaban a Farinelli; recrear un concierto privado con el castrato italiano en la misma sala donde sucedía es un privilegio”, comentan Adolfo Valor y Diego Núñez. «Cuando comenzamos a pensar en La vida breve sabíamos que iba a ser una comedia histórica y para ello tenía que ser grande y ambiciosa. No queríamos que el chiste devorara la realidad de la época. Nuestro protagonista era un rey y debía sentirse como tal. Porque un monarca nace, reina y muere en un palacio y para eso necesitábamos pisar lugares que por sus características arquitectónicas son imposibles de reproducir en un plató”, señalan los creadores.

“Gracias a la colaboración de Patrimonio Nacional pudimos rodar en los salones, pasillos y jardines de los lugares que habitaron nuestros protagonistas hace cuatro siglos. El Palacio de Aranjuez, el Palacio de La Granja de Segovia o la Quinta del Pardo fueron algunos de los impresionantes espacios que acogieron a nuestros personajes. Por unos días, Felipe V volvió a perder la cabeza en sus salas, Farinelli volvió a cantar en la Granja o Luisa de Orleans volvió a hacer de las suyas por sus espectaculares jardines. Poder rodar La vida breve en estos lugares ha sido un auténtico privilegio que ha elevado la producción a cuotas nunca vistas y una oportunidad para que el público conozca más y mejor nuestro increíble patrimonio arquitectónico».

Los creadores querían un abordaje lo más cercano posible a la realidad histórica y para ello hicieron una búsqueda exhaustiva de los palacios que quedan en la ciudad de Madrid y alrededores. “El Palacio del Buen Retiro, el más importante porque era donde vivían los monarcas, y el Palacio de Alcázar, ya no existen, se quemaron, por lo que tuvimos que hacer un collage entre muchos palacios diferentes para recrear el que ya no existe”, explican. “Esto fue un gran desafío; Jorge Soto, el director de arte, hizo un gran trabajo al definir elementos que unifican los diferentes escenarios, porque los personajes giran por una puerta y aparecen en otro palacio, en otro lugar, y todo tenía que tener una coherencia”.

Palacios de Fernán Núñez y Santoña, en el centro de Madrid

Los colores rosas y neutros del Palacio de Santoña, ubicado en la Calle de las Huertas, arteria principal del barrio de las Letras, inspiraron la recreación en sus interiores del palacio de Versalles. Aparece ya en el capítulo primero, cuando se informa a Luisa de Orleans, futura reina de España, que ha de casarse con Luis I. Y más adelante, cuando  Felipe V se niega a abdicar, “hay un tráiler muy bonito que sigue a los actores Javier Gutiérrez y Jorge Usón por sus salas con esos colores tan especiales”, comentan los creadores.

En el Palacio de Fernán Núñez (en la céntrica calle de Santa Isabel, de 1790 y estilo neoclásico) se rodaron las escenas del consejo político. “Sus pasillos son muy interesantes, tienen mucho fondo, están muy embestidos, y sus colores neutros permitían compatibilizarlo con otras salas de colores más vivos y mármoles. También hicimos allí la primera secuencia del salón del trono de terciopelo rojo y el paseo en el que Isabel de Farnesio le explica a Luisa lo que va a ser de ella como reina; pasan por diferentes estancias y, excepto una que es un trocito de plató, el resto es todo Fernán Núñez”, explican Adolfo Valor y Diego Núñez.

Palacio y Jardines Quinta del Duque del Arco, en El Pardo

Por su parte, los Jardines Quinta del Duque del Arco en El Pardo han aportado, además de su grandiosidad, la facilidad de los rodajes. “Es un palacio que no está abierto al público y no tiene apenas mobiliario,  lo que nos permitía rodar de manera más sencilla al resto de palacios que son también museos, en donde y si hay una mesa o una silla, no puedes moverlas porque son piezas de arte y los actores no pueden tocarlas”, señalan los creadores. “Al estar vacío pudimos atrezarlo y los colores vivos de sus salas nos permitían no tener que intervenir demasiado la localización, no colgamos cuadros ni pusimos muchas flores porque ya había vida en sus paredes; además, los jardines tienen algo que nos interesaba mucho, eran más de la época, menos urbanos, los del Palacio de Aranjuez son como parques, con sus papeleras, farolas…”

Rodar en edificios de Patrimonio Nacional y en Palacios privados supuso al equipo de La vida breve un desafío ya que, aunque contaban con la colaboración de las instituciones, existían numerosas restricciones en el rodaje. “Había espacios donde prácticamente no se podía tocar nada y había que entrar con un peso limitado, con tal cámara, iluminar desde fuera… “, explican. “Teníamos un plató para el dormitorio de los reyes, en los palacios hay muchos dormitorios con camas, pero no se pueden tocar, son auténticas entonces tuvimos que recrear la habitación y poder encender velas de verdad que en los palacios tampoco se podía…”

(Madrid Film Office agradece la colaboración de Mariló García, de Comunicación de Tech Brands Stories, en la elaboración de este artículo).