El pasado 20 de noviembre, cuando se cumplían los 50 años de la muerte de Franco, Movistar Plus + estrenó la esperada miniserie Anatomía de un instante, adaptación del ensayo homónimo de Javier Cercas, dirigida por Alberto Rodríguez y rodada en Madrid, con la asistencia de Madrid Film Office y de otras áreas del Ayuntamiento de Madrid involucradas. En Madrid Film Office hemos querido profundizar en el trabajo de Arte y en las localizaciones de esta producción que disecciona uno de los momentos cruciales de la historia reciente española, la transición democrática, con 168 decorados y el Congreso de los Diputados como escenario protagónico.
Retratar de la manera más fidedigna posible ese Madrid y esa España de los años 70 y 80, y el episodio del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 que conservamos vívido en la memoria ha sido el faro del equipo de dirección de Anatomía de un instante. La miniserie de cuatro capítulos de cincuenta minutos de duración disecciona, con gran exigencia en el rigor visual, la transición democrática desde el punto de vista de las tres figuras que permanecieron sentadas en sus escaños el 23F: Adolfo Suárez (Álvaro Morte), Santiago Carrillo (Eduard Fernández) y Manuel Gutiérrez Mellado (Manolo Solo). La serie es una coproducción de DLO Producciones, Movistar Plus + y ARTE France, con Domingo Corral, Manuela Ocón Aburto, Fran Araújo y José Manuel Lorenzo en la producción ejecutiva.
Todo comenzó cuando Corral, aún responsable de Ficción y Entretenimiento de la plataforma de Telefónica, y Lorenzo, fundador en 2011 de DLO Producciones (Banijay Iberia), propusieron a Alberto Rodríguez (Los tigres, La isla mínima, Modelo 77, El hombre de las mil caras…) adaptar el ensayo novelado de Cercas. Rodríguez ya había abordado en El hombre de las mil caras el retrato del ex espía Paesa y, en La isla mínima, un crimen en las marismas del Guadalquivir servía como metáfora de la transición española.
“En un principio lo rechacé, pensaba que ya se había hablado mucho del golpe de Estado”, comenta el director. “Entonces me dijeron que me llevara el libro, que lo leyera tranquilamente y que luego hablaríamos y, la verdad, es que me pasó algo muy interesante: mientras lo leía, empecé a verlo todo muy claro, cómo contarlo y qué es lo que se estaba contando: me pareció una ficción fascinante sobre la Historia española”, explica. “Cercas cuenta en el prólogo de su libro que en Reino Unido se hizo una encuesta y el 25% de los entrevistados creían que Winston Churchill era un personaje de ficción; tengo la sensación de que la serie va a ser buena para las generaciones que no conocen este periodo, para que no terminen pensando que Adolfo Suárez es el nombre de un aeropuerto”.
En el equipo de Anatomía para un instante se encuentran asiduos al director sevillano. Entre otros, Rafael Cobos y Fran Araújo, junto con Rodríguez en el guion, Alex Catalán en la dirección de Fotografía; Alex Miyata en la dirección de Producción; Pepe Domínguez del Olmo en la de Arte; y Quique Gutiérrez del Álamo como jefe de localizaciones.
Dos fines de semana en el Congreso de los Diputados
El Congreso de los Diputados era un espacio ineludible de rodaje. “No fue fácil, las negociaciones fueron largas, muy bien dirigidas por parte de la productora”, explica Quique Gutiérrez. “Desde la Jefatura de Localizaciones pusimos mucho énfasis en comunicar bien lo que queríamos hacer y cómo porque para muchos de los departamentos implicados en el Congreso, incluidos comunicación, policía, ujieres…fue descubrir el cine dentro de su casa”. Finalmente consiguieron que la Mesa aprobara un fin de semana de rodaje con la condición de que, si se convocaba un pleno extraordinario, debían desmontar todo en tres horas. Las fechas tendrían que coincidir con la semana de Reyes (de 2025), sin actividad en la Cámara Baja.


El esfuerzo técnico, creativo y logístico para rodar todas las secuencias en tan poco tiempo fue enorme y se debieron utilizar simultáneamente tres unidades. “Fue tan buena la coordinación con los diferentes departamentos del Congreso que se pudo conseguir volver a rodar otro fin de semana no lectivo después de Semana Santa para completar algunas cosas que habían quedado sin finalizar y que suponían un desafío técnico muy grande el hacerlas en otro lugar”, continúa Gutiérrez. La serie se grabó en muy poco tiempo (dieciséis semanas) y se tuvo que organizar el rodaje en el Congreso en plena preproducción del resto del proyecto. “Estábamos todavía en plena fase de búsqueda de localizaciones, preparando el vestuario, etc., fue como un rodaje dentro de un rodaje”, apunta el localizador.

El trabajo de Arte, dirigido por Pepe Domínguez (dos Goya, por La isla mínima y por Modelo 77) fue ambicioso, con el diseño de unos 168 decorados. “El volumen de decorados junto a la búsqueda del rigor histórico han convertido la serie en un reto inmenso para nuestro departamento”, comenta Domínguez. “Nos obligaba a tener un gran músculo mental para sacar ideas porque cuando montas un despacho y otro y otro, y luego una calle y otra, es difícil encontrar siempre un matiz, un detalle que lo haga singular”.
La intervención que Arte propuso en la Cámara Baja fue omitir los sillones individuales actuales de los escaños y recuperar la bancada corrida original de ese momento histórico. “Un monumento de la importancia del Congreso nos obliga a hacer pruebas para transmitir la seguridad de que nuestra intervención es inocua; en este caso el diseño de las piezas que recubrían las estructuras actuales tenía que ser rápidamente desmontable”, explica Domínguez. “Hemos intentado ser lo más exactos posible, en los micrófonos, en la iluminación, tapicerías, ceniceros… con mucho nivel de detalle porque es una imagen que está en el imaginario colectivo y que nosotros enseñamos desde otro punto de vista”.


El hemiciclo así ha sido retratado como era en noviembre de 1976, julio del 1977, en el otoño de 1980 y en febrero de 1981, cuando Tejero entró armado. Se rodó, además, en el pasillo, la sala de ujieres, despachos, sala del reloj… La investigación del equipo de Arte tuvo que basarse en los detalles obtenidos en las conversaciones con la empresa tapicera madrileña Constancio Martínez Miñón, responsable de la transformación del Congreso. “Forma parte de nuestra historia reciente y aún no existe documentación dirigida para replicarlo como en otros edificios antiguos”, apunta el director de Arte.


En la Carrera de San Jerónimo y calles aledañas al Congreso se realizaron intervenciones físicas en elementos urbanos anacrónicos, como en las farolas que en los años 70 y 80 aún eran de hierro fundido. También hubo una recreación digital, sobre todo de planos generales, debido a obras en la zona. “Tuvimos un grandísimo apoyo de las instituciones madrileñas, desde el Ayuntamiento, la Oficina de Rodaje, la Policía Municipal, el Distrito Centro y, por supuesto, Madrid Film Office”, comenta el jefe de localizaciones. “Como anécdota”, añade, “el coche de Adolfo Suárez que aparece en la serie y que tuvo un papel importante en el Golpe, es el verdadero, pertenece a un coleccionista y está perfectamente conservado; el departamento de Arte hizo un trabajo increíble y lo encontró”.


El rompecabezas de los palacios de La Moncloa y de La Zarzuela
Los palacios de la Moncloa y Zarzuela, fundamentales en la serie, tuvieron que ser rodados en diferentes recintos. “El mayor desafío, sin duda, ha sido replicar arquitectónica y decorativamente esos espacios, encontrar todo lo que podía haber de época en Madrid”, comenta Gutiérrez. “Intentar juntar un gran archivo de posibles localizaciones de ese periodo y tirarlas como piezas del puzle encima de la mesa para que Pepe Domínguez y Alberto Rodríguez pudieran ir montando su rompecabezas. Estoy muy contento con el resultado final”.
Aunque hubo negociaciones no se logró rodar en estos edificios, pero el equipo sí pudo visitar el complejo de La Moncloa para orientar la búsqueda de espacios. La residencia presidencial finalmente se recreó a partir de imágenes de un edificio privado en la calle Éibar en el distrito de Moncloa-Aravaca, donde se ambientó el despacho de Adolfo Suárez (y la casa de Carrillo en París), y también del Palacio de Fernán Núñez, en el que se grabó el Consejo de Ministros. Este palacio se transformó además en el Ministerio del Movimiento de 1975 y el Cuartel General militar. Los jardines y exteriores de Moncloa fueron los del IMIDRA (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario) en la finca El Encín de Alcalá de Henares, una localización que también sirvió para los exteriores de la Zarzuela (su pista de tenis, la garita y el aparcamiento).
“Este edificio del IMIDRA está diseñado en la misma época que el Palacio de la Moncloa y la fachada y acabados tienen bastante similitud, nos apoyamos en esto”, señala el director de Arte, Pepe Domínguez. “Ya no existe La Moncloa que nosotros retratamos, por eso estudiamos muy bien la documentación gráfica; en el Consejo de Ministros, ambientado en el Palacio Fernán Núñez, se reprodujeron la mesa, los micrófonos, los libros, hasta los cubiletes donde tenían los portalápices, todo lo que se puede llegar a ver en los detalles de la foto, porque nosotros buscamos en la esquinita olvidada del fotógrafo, devoramos toda la información que pasa por nuestras manos, todas las fuentes aportan detalles”.

Por último, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid también sirvió para ambientar la terraza y el despacho de Suárez en el Palacio de la Moncloa.
El pasillo, la sala de cine y el despacho del entonces rey Juan Carlos I en el Palacio de La Zarzuela se retrataron por su parte en una vivienda privada de Pozuelo de Alarcón que tenía el carácter monumental de La Zarzuela. “Sobre todo poseía ese sabor doméstico, porque en 1983 el palacio tenía un aspecto más familiar que el de ahora y nos interesaba ese aspecto, cómo viven y se desenvuelven los personajes dentro de esos monumentos, más que el edificio en sí”, añade Domínguez.



Exteriores, de Plaza de las Salesas al Patio de Santo Tomás
Numerosas calles de Madrid aparecen en la serie. Además de las anexas al Congreso, hay otros interesantes exteriores, como la Plaza de las Salesas por donde pasó, entre otras muchas, la manifestación silenciosa convocada por el PCE por las víctimas de la matanza de Atocha en 1977. El rodaje allí fue complicado por el corte que la producción realizó de la calle del General Castaños, la cercanía de los tribunales Supremo y de Justicia, la coincidencia con la maratón de Madrid y por el uso de una grúa de 50 metros de altura.
“Es muy atractivo, hasta el punto de que te permita el urbanismo actual, reproducir los hechos en el espacio donde tuvieron lugar, aporta un valor añadido, un tributo, honestidad”, indica Domínguez. “Buscar ser lo más veraces posible nos lleva a intentarlo, siempre que funcione cinematográficamente, y así fue en la plaza de las Salesas”, explica Domínguez.
El entierro del general Constantino Ortín Gil, gobernador militar de Madrid asesinado por ETA en enero de 1979, también se rodó en el propio Cementerio de La Almudena donde tuvo lugar. Su funeral, controvertido y tenso, marcado por graves incidentes de indisciplina y manifestaciones de ultraderecha, se filmó, sin embargo, en el Patio de Santo Tomás del Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares mientras que en la realidad se desarrolló en el patio del Cuartel General del Ejército en la plaza de Cibeles, frente al Banco de España. Ningún espacio militar ha podido ser utilizado en el rodaje de Anatomía de un instante.
“El funeral fue mucho más grande, nosotros lo tuvimos que llevar a un espacio que pudiéramos controlar, como fue el patio de la Universidad de Alcalá de Henares que es una delicia y tiene un carácter monumental militar, pero sin caer en el estereotipo de lo militar”, agrega Domínguez. “Reprodujimos lo que fue el altar, llevándolo a la escala que nosotros manejábamos; el rigor histórico te aporta detalles que nunca habrías diseñado tú solo”.

del Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares
París en Madrid: las calles Felipe IV y de las Infantas
La casa de Santiago Carrillo y sus exteriores en el exilio en París y la embajada española en la capital francesa se rodaron respectivamente en las calles de las Infantas y Felipe IV, con una importante intervención del departamento de Arte y digital. “Hay grandes diferencias entre la arquitectura y el paisaje parisino y madrileño, ahí tuvimos que afinar la imaginación”, comenta el jefe de localizaciones, Quique Gutiérrez. “Una de las características que íbamos buscando para replicar París era una calle en la que no hubiera muchos árboles, parece mentira pero en la ciudad de Madrid hay muchísimos más que en otras capitales europeas, la calle Felipe IV es una de las pocas que satisface ese requisito, aunque tiene algo de ladrillo”.
Pepe Domínguez subraya por su parte que cada ciudad tiene un olor visual. “Se trata de encontrar pequeños detalles en los que apoyarte para potenciar esa sensación parisina, en los coches, figuración, vestuario de Fernando García… En esa época se vestía de manera diferente, todos los coches franceses tenían los faros amarillos, esos detalles te llevan a París sin caer en el estereotipo de los Campos Elíseos o de la Torre Eiffel”.


Otras localizaciones
En 1969 Adolfo Suárez fue designado director general de Radiodifusión y Televisión, donde ya había desempeñado otros cargos entre 1964 y 1968 y donde permaneció hasta 1973. El edificio de televisión española fue ambientado en Anatomía de un instante en el Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas de España), situado en Madrid Río y diseñado por el arquitecto Miguel Fisac, referente de la arquitectura española de los años 60. Otras de las localizaciones que aparecen en la serie son, por ejemplo, la Real Academia de Ciencias en la calle de Valverde que se convierte en Cuartel General; o el pub Bora-Bora, cerca de Plaza de España, donde Juan Carlos I juega al billar en un reservado con Suárez…

El capítulo final de Anatomía cuenta el consejo de guerra a los militares golpistas que tuvo lugar en el Centro Geográfico del Ejército, en el barrio de Campamento de Madrid, en 1982, un acuartelamiento que fue habilitado específicamente para la celebración de este consejo. No existen imágenes ni sonido de las declaraciones porque prohibieron la entrada de cámaras y magnetófonos; las crónicas se ilustraban con dibujos. Encontrar la localización idónea no fue fácil y finalmente se ambientó en una nave agrícola en el sur de Madrid, tal y como cuenta Quique Gutiérrez.
“Al contrario de las demás localizaciones, las referencias visuales eran muy pocas y fue complicado dar con una nave de techo bajo y ciego o fácilmente modificable para tener una situación de luz constante; dirección y Arte querían que la estructura del tejado apareciera en todos los planos. Al final descubrimos que las naves de tipología agrícola de los años 40 eran de techos bajos, porque por aquel entonces no había tractores tan altos. Era el típico decorado que pensábamos que encontraríamos enseguida, pero se convirtió en un gran desafío”.




El olor visual de la ciudad de Madrid
¿Y cómo es la ciudad de Madrid para estos creadores? Pepe Domínguez señala que la capital tiene una riqueza y una pluralidad de espacios impresionante. “A lo largo de mi carrera, no sé cuántos países he rodado en Madrid. En Mi nombre va en mi cara Madrid fue Angola, París, Londres, Nueva York. Posee millones de matices, es un gran puzle de todos los países; siempre miro Madrid con mucha curiosidad, porque es muy sugerente, de Vallecas al barrio de Salamanca, es tan rica, tan plural, que es como un pequeño gran mapa del mundo”.
Quique Gutiérrez destaca que la ciudad de Madrid posee una maquinaria administrativa y logística engrasada para albergar rodajes. “Es el epicentro de la industria cinematográfica en España y se está convirtiendo en uno de los epicentros de la industria cinematográfica mundial, hay una cantidad creciente de rodajes internacionales que vienen a España a rodar y Madrid sigue siendo el referente industrial del país. Es el principal lugar donde se concentran tanto las empresas de servicios como los profesionales del sector. Esto también presenta desafíos, por ejemplo, la gran densidad de rodajes que tiene que sostener la ciudad, con situaciones a las que nos tenemos que adaptar los localizadores”.

Si te interesa profundizar en el periodo de la transición española, el documental estrenado recientemente en RTVE Play Voladura 76 reproduce los cuatro meses de 1976 en los que se fraguó la derogación del régimen franquista. La película, de la directora y guionista Marisa Lafuente (Nevenka, Platicando…), producida por Catorce Comunicación en asociación con RTVE, reconstruye de manera cronológica todo lo que se hizo para instaurar la democracia desde dentro. Con rigor histórico y un punto de humor, la cinta alterna imágenes de aquellos días y recreaciones que permiten seguir, paso por paso, la elaboración del complot político que cambió el país por completo.
Disponible en RTVE Play

